Al cumplirse un año de la misa de inicio de su ministerio petrino, Franciscoplantó el primer olivo virtual por la paz en todo el mundo e hizo un fuerte llamado al "salvataje" de esos millones de niños que son víctimas de la "cultura del descarte".
"Salvataje es una palabra que pega. Tenemos que hacer un salvataje de la niñez, de chicos que no sólo no tienen educación, sino tampoco comida, futuro, ni esperanza. Un salvataje a través de la educación, el deporte y el arte popular, tres patas que van haciendo entrar a los chicos en los valores sociales", pidió el Papa. "Si no, van a terminar en la picadora de carne de las adicciones", advirtió.
La plantación del olivo virtual de la paz (por medio de una tableta) marcó el cierre de la segunda jornada de la Red Mundial de Escuelas para el Encuentro (Scholas Ocurrentes). Un proyecto que lleva en el corazón el papa argentino, lanzado en agosto del año pasado cuando las selecciones de fútbol de Italia y de la Argentina jugaron un partido amistoso para recaudar fondos.
Se trata de una Red Mundial de Escuelas llevada adelante desde la Pontificia Academia de Ciencias -presidida por el arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo-, que busca, a través de la educación, el deporte y el arte popular, la construcción de un mundo sin excluidos.
Al frente de este movimiento interreligioso, inspirado en iniciativas de educación tomadas por Jorge Bergoglio cuando era arzobispo de Buenos Aires, están dos maestros argentinos: Enrique Palmeyro y José María del Corral.
Ellos dos acompañaron ayer al papa Francisco cuando, presionando con un dedo una tableta, plantó el primer olivo virtual por la paz. Ocurrió en la sala de conferencias de la planta baja de la residencia Santa Marta, donde vive Francisco, ante unas 50 personas que participan del proyecto.
Simbólico y emotivo, el acto fue la continuación de la iniciativa interreligiosa lanzada por los mismos protagonistas en Buenos Aires en 2000, cuando el entonces arzobispo Jorge Bergoglio plantó un olivo en la Plaza de Mayo junto a ministros de todos los credos, ante 7000 estudiantes.
Un retoño de ese mismo árbol fue el que le entregó en agosto del año pasado el Papa a Lionel Messi y a Gianluigi Buffon, capitanes de las selecciones de la Argentina e Italia, en el día del lanzamiento de Scholas Ocurrentes.
Al hablar de la iniciativa, la calificó como una aventura. "No sé cómo va a terminar", dijo, porque "hace falta gente un poco loca para hacer esto", confesó el Pontífice, con humor.
Además, el Papa denunció el actual sistema económico mundial, que idolatra al "dios dinero" y descarta a jóvenes y ancianos "no productivos". Y destacó las alarmantes cifras de desocupación juvenil que hay en Italia y en España, donde muchos jóvenes, aunque tienen comida porque hay ayuda, "no tienen la experiencia de la dignidad de llevar el pan a casa".
De hecho, el Papa no ocultó haber quedado impactado cuando viajó en septiembre pasado a Cagliari, Cerdeña, donde un hombre desocupado lloró ante él. "Son gente sin esperanza, sin dignidad", lamentó, al condenar, por otro lado, el despilfarro y el gasto en lo superfluo.
"En el primer lugar del gasto mundial está la cosmética, en el segundo, las mascotas. ¿Se dan cuenta? La artificialidad de la belleza humana viene a ocupar la belleza de un buen partido o de un buen espectáculo de teatro. ¡Y las mascotas ocupan el lugar de los chicos!", exclamó Francisco.
"El bienestar no es malo, pero el culto al bienestar es infecundo", agregó el Papa, que agradeció a todos los que participan en este proyecto, y desató aplausos.(Fuente:lanación.com)